¿Es posible estudiar un posgrado mientras se trabaja y se forma una familia? La respuesta es sí. La historia de Noemí González demuestra que, con constancia, objetivos claros y un modelo educativo flexible, es posible transformar la vida profesional y personal.
Este caso responde a una de las búsquedas más frecuentes entre adultos en México: cómo estudiar una maestría o doctorado sin descuidar el trabajo y la familia.
Una graduación que rompió estereotipos
Durante la emotiva graduación de UDAVINCI en Ciudad de México, personas mayores de 35 años celebraron la culminación de licenciaturas, maestrías y doctorados, confirmando que la educación no tiene edad.
Entre ellas destacó Noemí González, quien concluyó el Doctorado en Tecnología Educativa, combinando su formación académica con la maternidad y el desarrollo profesional.
Estudiar por amor y convicción
Para Noemí, la motivación fue clara desde el inicio: “Me tocó estudiar tanto la maestría como el doctorado por mis hijos: uno estaba estudiando la primaria y el otro todavía estaba en el preescolar.”
Lejos de ser un obstáculo, su familia se convirtió en el motor que la impulsó a continuar: “Querer es poder: cuando uno tiene una meta muy clara, muy fija, lo único que tiene que hacer es ir dando esos pasos para lograr conseguirla.”
El impacto profesional de seguir estudiando
El esfuerzo tuvo resultados tangibles a nivel profesional: “Gracias a este doctorado pude crecer también en mi institución educativa; ahora formo parte del Sistema Nacional de Investigadores, en el nivel 1, y eso es algo que, sin el doctorado, definitivamente no lo hubiera logrado.”
Este logro refleja uno de los principales beneficios de estudiar un posgrado: mejorar oportunidades laborales, académicas y de investigación.
Metas claras y pasos firmes
Noemí resume su aprendizaje en una idea clave: “Las metas nosotros las ponemos, pero también hay que ir dando los pasos muy firmes y muy claros, sin desviarnos a otro lado; esa es la clave.”
Su historia conecta con miles de personas adultas que desean retomar sus estudios, pero dudan por falta de tiempo o miedo a no poder lograrlo.
Educación flexible que se adapta a la vida real
Finalmente, Noemí envía un mensaje directo a quienes aún lo están pensando: “Que estudien. Hay universidades como esta que nos dan la posibilidad de estudiar de acuerdo con nuestros tiempos, nuestros ritmos y estilos de aprendizaje, y tenemos el acompañamiento de un gran equipo que siempre está ahí, presente.”
Este modelo de educación flexible permite estudiar un posgrado sin renunciar a la vida personal o profesional, una de las principales ventajas para estudiantes adultos en México.
La historia de Noemí González demuestra que nunca es tarde para estudiar, crecer y transformarse. Con metas claras, acompañamiento académico y un modelo educativo flexible, los sueños pueden convertirse en logros reales.
Si estás considerando iniciar o retomar tus estudios, explora más historias y opciones académicas que confirman que la educación puede adaptarse a tu vida, no al revés.
